A menos de una hora en coche desde la capital uruguaya, Montevideo, dirección este, se erige, rodeada de cerros, una ciudad talismán a ojos de quien la descubre por vez primera. Un visionario del siglo XIX, Francisco Piria, la ideó y bautizó como su particular Balneario del Porvenir. Se trata de Piriápolis, en el departamento de Maldonado, una urbe cuyas calles fueron estructuradas bajo los enigmas de la cábala y los misterios de la alquimia y que tiene trazos de convertirse en uno de los destinos mundiales del turismo esotérico. Pero es otro turismo, el de ocio y servicios, el que otorga merecida fama a esta metrópoli gracias a sus balnearios, la calidad de sus playas o la mística que fluye por cada rincón....continuar