Turismo europeo del mejor: Hoteles de muchas estrellas en Viena
La infraestructura hotelera con que cuenta Viena es una de las mayores y de mejor calidad de toda Europa. No debería haber problema alguno a la hora de encontrar alojamiento, cualquiera que sea la categoría elegida, pero en temporada alta siempre conviene reservar con cierto tiempo de antelación.
Los hay de todas las categorías, desde el cuatro y cinco estrellas, de superlujo, ubicados en pleno centro de la ciudad, en torno a la Ringstrasse o dentro del casco antiguo, hasta la sencilla pensión u hostal de apenas una estrella también muy bien acondicionada y capaz de proporcionar al visitante una agradable estancia.
Pero ya se sabe: Practicar el turismo de alto nivel en Viena sólo está al alcance de muy pocos de elevado poder adquisitivo. Antes de viajar a Viena, el turista debe conocer que sus hoteles forman parte de su historia y del romanticismo que siempre ha rodeado a esta urbe imperial.
De entre los hoteles más exquisitos que existen en Viena, sobresalen el Bristol, Imperial, Sacher, De France, Sas Palais, Hilton, Plaza, IM Palais Schwarzenberg y el Ambassador, todos ellos de cinco estrellas. Pero son los tres primeros los más antiguos (ocupan edificios del siglo XIX) y de más tradición de este país europeo, con más de un centenar de habitaciones y suites de superlujo.
Quizás el Imperial sea el más conocido. Situado en plena Ringstrasse, entre la Ópera y el Stadpark, este hotel hace honor a su nombre tanto por dentro como por fuera. Tiene más de 120 años de antigüedad y fue inaugurado nada menos por el emperador Francisco José. Cuenta con un centenar de estancias y 33 suites de alto standing. Alberga el célebre café Imperial en el que se celebran conciertos casi a diario interpretados por una orquesta de mujeres ataviadas con trajes de época.
Por su parte, el Hotel Sacher se ha convertido en un monumento más de la capital austríaca. No es muy grande, pero sí es de los más céntricos, se encuentra enfrente de la Ópera y a dos pasos de la peatonal Kärntnerstrasse. Considerado como uno de los mejores de Europa, es toda una institución en Viena y en todo el país alpino. Posee un decorado excepcional con objetos antiguos de gran valor y retratos de personajes ilustres que han estado hospedados en este hotel. Pero quizás el turista lo reconozca gracias a la famosa tarta de chocolate que se creó aquí y que da nombre al hotel. Es obligada la visita a su conocido café y tomarse un trozo de la ya celebérrima tarta o también comprarla en la pastelería de su interior.
El IM Palais Schwarzenberg es un hotel de lujo ubicado en lo que fue un palacio barroco transformado y en cuyas habitaciones sus huéspedes reviven todo el ambiente imperial de la gloriosa Viena. El ambiente es grandilocuente. Muchas de las pinturas y porcelanas alcanzan un gran valor. Aunque es bastante caro cuenta con una excelente cocina francesa y vienesa.
De entre los hoteles en Viena de cuatro estrellas, que también prestan un considerable servicio, el viajero que arriba a Viena puede escoger por un nutrido ramillete. Entre ellos destacan el Europa, sito en pleno centro de la capital, moderno y con excelentes instalaciones, o el Konig Von Ungarn, a escasos metros de la casa de Mozart y cerca de la catedral de San Esteban, fundado en el siglo XVI y con un museo en su interior dedicado al genial compositor. También son dignos de merecer los hoteles Mailberger Hof, todo un lujo en pleno corazón vienés, el Beethoven, Amadeus, Astoria Wien, Kummer o Royal, por nombrar sólo algunos de ellos.














